En 1975, Lou Reed editó Metal Machine Music considerado por muchos el peor disco de la historia del rock.
Tan solo con un par de guitarras desafinadas, acoples, estática y un sinfín de irritantes estridencias sonoras, el músico neoyorkino logró abrir el debate acerca de aquello que es arte y aquello que no lo es, además de darle una patada en el culo a una industria discográfica que convertida en un monstruo antropófago exprimía a los artistas pidiendo discos cada vez más comerciales y digeribles.
La edición original es un doble vinilo. Cada lado dura exactamente 16' 01" y el último surco del disco no permite que este se detenga, repitiendo así (como si de un loop infernal se tratara), los últimos segundos de esta pesadilla musical pergeñada por el mal genio de Lou.
Se cuenta que durante las primeras semanas de venta de Metal Machine se multiplicaron los reclamos y devoluciones a las disquerías debido a la falsa idea de los fans de que su copia estaba defectuosa.
La publicación del disco fue defendida siempre por este hombre con arrugas superpuestas y suficientes pinchazos como para ser considerado un sobreviviente y un extraño caso medico. Ha declarado más de una vez que le llevo 6 años madurar la idea de Metal Machine, que se trata de la obra más expresiva que ha logrado componer y que contiene referencias directas a la música clásica. Incluso, la edición original, contenía una pequeña pero pretenciosa declaración de principios escrita por Reed, que casi nadie se tomó el trabajo de leer.
De alguna manera o de todas, Lou Reed lanzó la primera obra de noise rock. Literalmente hablando.
Metal Machine Music no es un disco. Es una obra conceptual que puede ser comparada con el célebre mingitorio de Duchamp. Un manifiesto ideológico.